positivos

¡Tu vida se acaba! No hoy ni mañana, ni espero que en tantos años como pretendas en tus más enardecidos sueños de longevidad, pero sí en algún momento.

Y te entiendo perfectamente: a mí tampoco me gusta oírlo, pero tenerlo presente nos ayudará a no dilapidar en absurdas preocupaciones y naderías
insustanciales el tiempo tasado del que disponemos.

Hay una manera sencilla de entrenarnos para afrontar la adversidad: trabajar con quejas pequeñas.

positivo ante la adversidad y ante todo siempre es vivir, todo es temporal nada es eterno. Siempre positivo.

Por ejemplo, si quedamos atrapados sin remedio en el asiento del medio del avión (cuestión que a nadie le entusiasma).

es muy tentador pensar, de manera inmediata, en nuestra maldita mala suerte y acabar torturados, frustrados e incómodos durante las siguientes horas de viaje.

Es decir, optamos por sentirnos bien, pero por el hecho
de sentirnos agraviados.

 

Ir arriba